“Con los acontecimientos de la invasión de Irak por parte de los EEUU, pudimos presenciar la definitiva caída de los ideales de democracia y derecho internacional que durante los últimos 50 años habían identificado y definido los países llamados avanzados. De ese modo lo describo en el libro, utilizando el término ultrarealidad. Pudimos presenciar también en esas fechas, atrapados en las pantallas de televisión, la triste e indigna escena en directo de la muerte de un niño de apenas siete años, en los brazos de su padre acorralado y desarmado en la pared de su casa. Ese episodio despreciable motivó éste largo poema.
Con la cabeza ultrareal me refiero a una pantalla que atrapa como una bombilla, a miles de insectos pasivos y sedientos de caramelos y helados de chocolate. Podemos recordar cómo durante esas fechas el discurso oficial vencía con facilidad la resistencia de la opinión pública, y matar parecía una acción legítima. Éste libro es un homenaje a esa muerte, pequeña, breve, pero que a su vez significó para nuestros países la definitiva pérdida de la razón histórica”. |